Un tiempo revuelto

Estándar

Una mañana José Antonio fue a su trabajo, trabajaba de meteorólogo y desde ese día las cosas cambiaron mucho. Llovía y José Antonio se puso sus botas de agua y cogió su paraguas. Cuando llegó al campo apuntó en su libreta que mañana seguiría lloviendo. Volvió a casa, se quitó las botas y se vistió para ir a la televisión y dar el parte meteorológico en las noticias de las nueve. El día siguiente amaneció con un sol increíble  y José Antonio se quedó alucinado. Nunca fallaba, pero se dijo:

– No pasa nada, ¡ por un día que me equivoque!

Pero al día siguiente lo mismo, apuntó en su diario “sol y buen tiempo”, y llovió a cántaros. Y al otro igual. Y así días y días hasta que lo despidieron. Se sentía muy deprimido. ¿ Cómo podía estar pasando esto?

Una mañana lluviosa se colocó sus botas y bajó al kiosko a comprar el periódico. Le gustaba leer la sección de objetos perdidos y de paso buscaría otro trabajo en la sección de empleos. Subiendo las escaleras de su casa ojeó la sección que tanto le gustaba y vio un anuncio que decía:

“Perdido amuleto redondo de la mala suerte, por favor devuelvan cuanto antes. Gracias”.

El anuncio le dejó intrigado y exclamó  un poco en broma:

– ¡Seguro lo he encontrado yo, con la mala racha que tengo!

Al llegar a casa se quitó sus botas y se dio cuenta de que algo se había quedado atrapado en las hendiduras de la suela. Lo quitó y vio que era un pequeño amuleto redondo como el que describía el anuncio. Llamó rápidamente al número de teléfono que se facilitaba en el periódico  para cuanto antes desprenderse de aquel amuleto de la mala suerte.

Al cabo de media hora llamaron a la puerta. Un señor bajito y con cara extraña recogió el amuleto y sin decir palabra se fue. Desde entonces la suerte volvió a estar de su parte.

José Antonio volvió a trabajar en la televisión, en las noticias de las doce y siempre que salía al campo para recoger los datos necesarios para su información meteorológica o a cualquier otro lugar, de vuelta a casa miraba la suela de sus zapatos no fuera que otra vez la mala suerte lo acompañase.

Ariadna, 9 años (2003)

Para el programa de radio La Cafetera.

Fotografía de x.b.c y paint.

 

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