EL PEZ VELA

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Atendiendo la sugerencia de ELMATALLANA, os comparto la versión traducida en castellano del cuento infantil EL PEZ VELA.

En antiguas tablas de arcilla se cuenta que hubo un mortal que vivió a orillas del lago Olext donde tuvo y retuvo su amor por el agua con más anhelo de esta que Poseidon. Afar se llamaba el humano que con prisa y sin pausa se zambullía en el lago. Ya desde muy niño se escapaba de las faldas de su madre y corría directo hacia el agua.

En su tribu era conocido como el mejor nadador que hubiera existido, pero un día, nadie sabe como ocurrió, el lago se congeló y aquella selva amazónica donde el había crecido se convirtió en una llanura blanca donde lo que más abundaba era el frío. Pasado un mes Afar ya no podía aguantarlo más y decidió emprender un viaje. Salió por primera vez de su tribu y marchó en busca de un lago que fuera digno de reemplazar al sagrado lago Olext, allí donde aprendió a nadar antes que a caminar.

Cuando descubrió que su poblado estaba situado en una isla se alegró muchísimo y comenzó a nadar y nadar por un río hasta que llegó al mar. Una vez allí su viaje comenzó de verdad. Recorrió el mundo tres veces, pero nunca encontró un lago tan mágico como el lago Olext. En sus viajes compartió mesa con caníbales, vegetarianos e incluso con insectívoros, pero para el no había mejor comida que el pescado. También aprendió todos los idiomas habidos y por haber. Con sus propios ojos pudo admirar extraños seres que habitaban en el basto océano donde pasaba días y días hasta llegar a otro continente: desde serpientes marinas, pasando por el Leviatan, e incluso pudo tocar al mismo Kraken, y por alguna extraña razón ninguno de ellos atacaban a Afar.

Pasó ya muchísimo tiempo y, ya decrépito y anciano, Afar volvió a su tribu, donde ya ninguno existía, para volver a nadar en su anhelado y querido lago Olext, que según le había dicho un sabio que conoció en sus viajes cuando el lago se congeló sólo era invierno, un invierno muy, muy frío. Pero su peor mal sueño se hizo realidad: el lago estaba seco. Su dolor era mayor que el de cualquier tragedia griega. Entonces Afar comenzó a llorar y llorar. Lloraba día y noche. Se olvidó de hablar, se olvidó  de caminar, incluso se olvidó de comer. Y después de tanto tiempo llorando, día y noche sin parar, un día levantó la cabeza y el lago estaba lleno. Gracias a sus lágrimas ese mal sueño se desvaneció y se convirtió  en su mejor sueño hecho realidad. Afar se dispuso a nadar en el lago y al tomar contacto con aquella agua salada de sus lágrimas murió. Pero al alba de aquella noche ocurrió un hecho extraño, su cuerpo inerte, en el fondo del lago, fue atrapado por una luz intensa y Afar se convirtió en un pez vela, el primer pez vela.

Y este es el legado del mejor nadador que haya existido jamás.

A mi padre.

Isaac 2012

Nota:

Algunas apreciaciones sobre los nombres del relato:  Afar = Rafa  Olext= Xelo

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