El perro del Dr. Hawarni

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Ana estaba regresando del colegio cuando de pronto oyó unos guau guaus detrás de ella. Se giró y vio un perrito chiquitín. Le daba tanta pena dejarlo allí que se lo quiso llevar a su casa. Por el camino el perrito se fue tranquilizando entre sus manos. Ana le puso nombre y mirándole a los ojitos le dijo:

– Te llamaré Atila.

Cuando Ana llegó a casa con Atila subió corriendo a su cuarto y lo envolvió en una mantita de osos preciosa.

Después de cenar brócoli (¡puag que asco!) subió sin rechistar a su cuarto, acercó a Atila a su cama y se acostó. Aquella noche soñó que Atila se quedaba con ella para siempre.

Al día siguiente su madre fue a despertarla.

-¡ Ana, date prisa, es hora de ir al colegio!

-Guau, guau,…-dijo Ana.

Cuando iba a subir al autobús que le llevaba al colegio su madre le dijo que si podía dejarse de bobadas, harta de oírla decir guau, guau durante el desayuno,  y Ana le contestó:

-Guau, guau, guauuu,…

Ya en el autobús, Ana empezó a preocuparse y se preguntó la causa de hablar así de raro, pero lo peor estaba por llegar, temía que la maestra le preguntara la lección.Y así fue, Mari Luz, la maestra le preguntó:

-Ana, ¿cuanto es cinco por ocho?

-Guauguaguau

-¡Castigada a la pared! .- dijo La maestra Mari Luz.

Y mientras tanto en casa…la madre de Ana escuchó desde la habitación:

-¡Mamá sube, que no encuentro el top rojo.

La madre sobresaltada pensó:

-¡Pero si Ana está en el colegio!

Y cuando subió y entró en la habitación.

-¡¡Aahhhhhh…!!

¡Un perro le estaba hablando!

La madre intentó tranquilizarse y pensando rápidamente dijo:

-Llamaré a Hawarni, el me ayudará.

Mientras  bajaba para llamar por teléfono se dio cuenta de lo que había sucedido por la mañana cuando Ana no hacía más que ladrar, ¡se habían intercambiado las voces, que horror!.

Comenzó a marcar, nueve seis,tres ocho, cuatro,…

-Diga, habla el doctor Hawarni, especialista mágico, en que puedo ayudarle.

-Hola doctor, soy Mª Carmen,… si la madre de Ana, quiero que me ayude,…¡Mi hija habla como si fuera un perro!

-¡Quééé…!.- exclamó Hawarni.- Que venga enseguida y sola,… bueno quiero decir, sin animales.

Mª Carmen fue inmediatamente a por Ana al colegio. Ellá intentaba explicarle a su hija que la llevaba al médico pero Ana no entendía lo que decía su madre. Llegaron a la consulta y Hawarni metió a Ana en una especie de coctelera gigante. Sacudió  la coctelera y Ana se encontró  de repente en un mundo donde sólo había perros. La acompañaron hasta una caseta entre ladridos de alegría y cuando estaba enfrente de la puerta vio un cartel que ponía: GRITE. Puso la boca cerca de un agujero que había debajo del cartel y gritó. Al instante se oyó una musiquita y con ella apareció, por ese mismo agujero, una especie de cajita con una etiqueta: Urgente, Dr. Hawarni. Cogió la caja y al instante se encontró en la consulta. Y dijo:

-¡Hola! ¿Qué es lo que ha pasado? No entiendo nada…

¡Ana ya volvía a tener su voz! ¡Qué alegría!

Hawarni introdujo la cajita en una de las ranuras de su ordenador y añadió:

-Ahora todo se arreglará. Mandaré el ladrido por medio de ondas ultra sónicas a mi último experimento. Por cierto, ¿no habrás tenido contacto con un perro pequeño de color marrón…es que ayer lo perdí de vista y…-le preguntó a Ana.

-¡Anda!.- dijo Ana.-¡Es Atila, el perro que encontré ayer en la calle!

-Es mi perro robot,  – dijo el Dr. Hawarni.- y para acariciarlo hay que ponerse guantes porque si no se queda con tus palabras y te presta sus ladridos.Quería crear un instrumento para que los animales y los humanos se entendieran  con un mismo lenguaje, pero veo que no ha salido bien…

-Entonces Dr. Havarni,…¿puedo quedarme con él ?

-Lo siento  Ana, pero no puedo permitir que esto vuelva a suceder. Tendrás que devolverme a Atila, pero recuerda ponerte unos guantes.

-Bien, lo haré y gracias por devolverme la voz Dr. Hawarni.

-No hay de qué Ana, todo ha sido culpa mía pero ya sabes, en el futuro, no debes tocar a ningún animal desconocido si no te pones guantes, puede ser otro de mis inventos, jajaja… te aconsejo que vayas con tu mamá a una protectora de animales si quieres un perrito que no te de problemas… jajaja…

-Jajajaja, así lo haremos doctor.

 

Ariadna López, 8 años (2004)

 

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Keyra, nuestra perrita encontrada siendo un cachorro en una caja de cartón junto a la carretera.

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